Jun 22 2006
extracto - boletín de noticias proletarias n°7
Las tomas y paros de liceos se han multiplicado con tanta rapidez, que el gobierno está cagado de miedo. El ministro de educación dijo que sólo conversará “con los jóvenes que no están por la violencia”, y que “van a estar invitados todos aquellos que quieran participar para enfrentar los temas a definir”. Pero ¿de que violencia está hablando éste? ¿qué “temas “ son los que quiere definir? ¿ y con quien? Todos sabemos en qué consiste el juego democrático: la clase propietaria y su Estado policial nos roban la vida, y nosotros tenemos que comprársela. Y si no nos gusta el precio que pagamos por sobrevivir, cada cuatro años podemos elegir otros patrones para que nos exploten mejor. Todo el sistema educacional es un simple adiestramiento para que nos resignemos a sobrevivir así. A fin de cuentas, no importa si uno es “estudiante”, “empleado”, “profesional” o “cesante”: son distintas etapas de una misma cadena de miserias.
Las asambleas, protestas callejeras y tomas son nuestra respuesta natural a una violencia que se ejerce contra nosotros día tras día. Contra nosotros, contra nuestros padres y profesionales…. contra todos los que deben “ganarse la vida” en esta sociedad explotadora, mentirosa, miserable. El gobierno, todos los poderosos temen que nos levantemos, que respondamos a la violencia de esta sociedad con a misma violencia. Tienen miedo porque saben que en las movilizaciones ponemos nuestras ganas de vivir, nuestro rechazo a la opresión, a la ignorancia, a la competencia y el tedio, a la esclavitud asalariada, a la división de la sociedad en clases. ¿qué pasaría si los esclavos a sueldo se tomaran las empresas, las fabricas y oficinas donde se les explota? ¿ que pasaría si todos los esclavos siguieran el ejemplo de los estudiantes? Las tomas y paros son bombas de tiempo a punto de hacer saltar esta sociedad de mierda…
Por eso el gobierno, los partidos de izquierda y derecha, los medios de incomunicación, la iglesia, los “representantes” estudiantiles, todos los poderes de esta sociedad exigen que nuestras demandas sean “realistas”, que se puedan “ negociar” democráticamente. Ofrecerán “soluciones” al conflicto, buscarán “representantes” oficiales para negociar, intentaran dividir a los estudiantes…y esos buenos alumnos que sueñan con hacer carrera política serán los encargados de vender la movilización. Y si no queremos vendernos, la democracia usará sus palos y bombas lacrimógenas para restablecer el “orden”. La única forma de evitar la represión es extender las movilizaciones. ¡El gobierno puede reprimir a estudiantes aislados, pero no a una movilización de clase!
Es momento de tomar la iniciativa e imponer nuestras propias condiciones. Digamos NO a cualquier intento de reformar la esclavitud. Necesitamos ganar tiempo: cuando se debaten las cosas importantes de la vida empiezan a surgir todo tipo de demandas, tantas que ningún gobierno puede satisfacerlas. Entonces queda claro que la única solución es transformar la sociedad por completo. tenemos que:
-decretar estado de asamblea permanente en todos los establecimientos, para discutir los problemas de fondo. -impedir que cualquier mediador (iglesia, partidos, “representantes” ) venda la movilización para restablecer el orden. -ampliar el movimiento a los estudiantes pasivos, a los trabajadores, a todos los proletarios. Los problemas de los estudiantes son los de toda su clase. La movilización tiene que traspasar los muros de los liceos. Pero sobre todo tenemos que ampliar nuestras perspectivas: no sirve de nada ganar reivindicaciones puntuales, lo importante es transformar la sociedad. -convertir las tomas y paros en ocupaciones activas, utilizar el equipamiento y materiales para extender la ocupación a las empresas, universidades, fabricas, etc.
No hay que obligar al gobierno a hacer mejor su trabajo ( que es defender a los ricos). Somos nosotros los que debemos hacer el nuestro: organizarnos para interrumpir la normalidad capitalista. Y hacer imposible toda vuelta atrás.
(* Panfleto anónimo difundido en tomas y disturbios).

